La escuela

Así empezó todo…

Chazon Children’s Centre abrió sus puertas para el primer grupo de alumnos el 1 de febrero de 2007. Durante las primeras semanas, ayudábamos a 23 niños que venían, no tanto por la educación que recibían, si no porque tenían asegurada una comida al día que calmaba el hambre en sus estómagos. Muchos de ellos estaban sucios y malnutridos. Algunos de ellos se habían convertido en cercanos a nosotros ya que les dábamos comida cuando teníamos el restaurante. Se veía que estaban encantados de estar en el colegio.

Contratamos a cuatro profesores debido a que los niños, aun siendo pocos, eran de edades muy diferentes y debían acudir a grupos distintos. Lucy y yo hacíamos el trabajo administrativo que consistía en conseguir fuentes de alimentos tanto en el mercado con las granjas de Molo. El centro fue construido en un terreno de alquiler- una antigua granja cuyo tejado filtraba agua cada vez que llovía- lo que era algo bastante habitual. ¿Te preguntas por qué no buscamos un lugar mejor? Era lo que podíamos permitirnos. Para ganar dinero con el que poder pagar el alquiler y los salarios vendimos todas las vacas que teníamos. También vendimos todo el equipo que teníamos en el restaurante –cocinas eléctricas, frigoríficos, congeladores, etc.-

En Kenia, el gobierno ofrece educación primaria gratuita durante los primeros ocho años lectivos. Los niños inician el colegio a los seis años. Pero el gobierno no da comida. Los colegios públicos de Kenia están sobresaturados con más de ochenta alumnos por clase. Esto es mucho más de lo que un profesor puede manejar. El nivel de pobreza en Molo es muy alto. Este problema se ha incentivado con la epidemia del VIH/SIDA y las luchas étnicas que tuvieron lugar durante el período previo y posterior a las elecciones generales. En Chazon damos tres comidas al día, siendo principal la del mediodía. Para algunos niños, las únicas comidas que reciben con seguridad cada día son las que les ofrecemos en el centro.


En mayo de 2007 teníamos registrados a 48 alumnos. Desafortunadamente, el caos que se produjo tras las encuestas electorales de 2008 paró los programas de Chazon. Muchas familias fueron desplazadas, aparecieron nuevos huérfanos y muchos niños acabaron viviendo en la calle. Algunos campos de refugiados fueron establecidos en Molo. Los padres se marchaban o simplemente desaparecían sin ser vistos de nuevo. Un gran número de mujeres y niñas comenzaron a prostituirse para ganar algo de dinero con el que vivir. El VIH/SIDA se extendió rápidamente.

Cuando las cosas se calmaron después de mes y medio llenos de violencia e incertidumbre, fuimos capaces de reagrupar a algunos de los niños e introducimos a otros nuevos –aquellos que buscaban asistencia eran muchos más de los que podíamos ayudar- los recursos escaseaban.

En julio de 2008 nos sentimos abrumados por la visita de nuestros primeros voluntarios internacionales de Singapur. Estuvieron en el centro una semana y todavía mantenemos el contacto con ellos. En junio, julio y agosto de 2009 recibimos a otros voluntarios de España, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. Estas mujeres y esto hombres apoyaron nuestros programas y a día de hoy continúan ayudándonos.

La mayoría de los niños están teniendo grandes resultados en el colegio. Hemos visto como desarrollan su autoestima, disciplina y confianza. Sin embargo, todavía tenemos muchos retos. Estos son algunos de ellos:

  1. – Falta de infraestructura. Necesitamos clases, una cocina adecuada, un comedor, libros de texto y otros materiales de aprendizaje.
  2. – Algunos niños necesitan un alojamiento seguro, lejos de los barrios de chabolas donde viven sus cuidadores. Esto les mantendría a salvo de la mala gente que se mueve por estos barrios.

El centro ha tenido un gran impacto sobre la comunidad de Molo y creemos que con un apoyo mayor de nuestros amigos y patrocinadores de Kenia y todo el mundo, ayudaremos a transformar la vida de estos niños que tanto nos necesitan.

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